EPÍLOGOS




Epílogo a "Poemas breves"

Uno había escrito muchos prólogos en esta vida y los había escrito siempre con plenitud de gozo porque no hay nada como colaborar impunemente con el autor de un libro, como colarse de rondón entre las páginas, a la sombra de un título y de un nombre que no son nuestros, pero que en cierto sentido se nos ceden generosamente. Inquilinos gratuitos,arrendatarios sin obligación de pagar ningún precio son los prologuistas en la casa de la obra impresa y por lo mismo alegres y jocundos casi siempre, porque no hay nadie capaz de hablar mal de un casero que no cobra nada por la cesión de un cuarto...Pero sin embargo jamás había tenido ocasión de escribir un epílogo. Y esta coyuntura totalmente original e inédita en nuestros ya largos ¡ay! anales literarios nos la brinda Juan Patiño Torres el autor de los Poemas breves que ustedes acaban de leer y que, estamos seguros les habrán cautivado y encantado como a nosotros, porque tienen categoría y rango de la mejor calidad de las letras y porque están inspirados en preocupaciones eminentemente líricas,desde buscar la plástica expresiva a las emociones y a los sentimientos hasta definir de un modo exaustivo objetos y formas, luces y colores. El epiloguista --condición repito que hasta ahora nunca tuve la suerte o responsabilidad de ostentar-- se encuentra al llegar a este punto y trance en una situación delicada, porque no basta decir solo, aunque como sea en este caso muy sinceramente, "suponemos que estarán satisfechos con la lectura de esta obra"; es preciso también subrayar sus positivos valores, los que exceden del puro halago sensorial y corresponde calibrar y aquilatar al que hace el posterior comentario.La gracia más gregueresca de todo este libro nos parece que radica justamente en la conjugación del verbo "ser". Casi todas las observaciones y pensamientos, las máximas y las metáforas encapsuladas como píldoras homeopáticas o deplegadas alegremente como llameantes banderas por Juan Patiño, llevan ese acompañamiento de la tercera persona del singular o del plural del presente del indicativo. ¿Qué es? o ¿qué son?, parece preguntarse el autor ante las mil combinaciones que ofrecen ante sus ojos y su pensamiento el mundo no el trasmundo. Y en Poemas Breves da su respuesta ágil, fecunda, poética, fresca, jugosa y fragante. Por eso después de la lectura de estas páginas queda en nuestro ánimo algo así como la sensación de haber aspirado una cara esencia, una aromada flor.


Alfredo Marqueríe


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